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Curso discipular TEO 101

Fundamentos básicos

 

Todo discipulado es un proceso de acompañamiento en el que se establece una relación de apoyo  con el otro.  Mientras se acompaña se proveen espacios en los que se le permite al otro la posibilidad de expresarse tal y como es, sintiéndose libre, escuchado y comprendido. 

En esta relación quien acompaña es un colaborador temporal de la obra de Dios en la vida de quien es acompañado y no debería convertirse en una muleta permanente.

 

 

 

El discipulado puede verse como un viaje en el que la persona atendida ha decidido y aceptado dejarse guiar, advirtiendo que en ocasiones en este trayecto el acompañado no sabrá hasta dónde Dios lo quiere llevar.  Por otro lado, el que acompaña debe comprender la altísima responsabilidad de modelar las verdades bíblicas que, con el paso del tiempo, se asentarán en la vida del discípulo.

 

Quien acompaña no es quien define la meta, la velocidad o quien controla la bitácora, es el acompañado quien toma las decisiones y asume una responsabilidad por sí mismo (a) en su comprensión de lo que Dios le quiere comunicar.

El objetivo principal es que el acompañado llegue a conocer a Dios estableciendo una relación de amor con Él, produciendo como resultado amarlo con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.

 

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